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ReSetas: un cuaderno de cocina micológica
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domingo, 1 de noviembre de 2026

Setas que lloran


En esta entrada os voy a hablar de unas gotas que podemos encontrar sobre ciertas setas. A primera vista parecen restos de lluvia o de rocío, pero a veces es el propio hongo quien las produce. El fenómeno se conoce como gutación y puede dar lugar a imágenes muy curiosas.

Uno de los ejemplos más llamativos es Hydnellum peckii. Sus ejemplares jóvenes pueden presentar una superficie blanquecina salpicada de gotas rojas, como si alguien hubiera derramado un poco de jarabe de fresa sobre ellas. Ese aspecto le ha valido nombres populares como «diente sangrante». Sin embargo, lo que vemos es un líquido coloreado por sustancias producidas por el hongo.

Bajo el sombrero encontramos otro detalle curioso: pequeños aguijones en cuya superficie se forman las esporas. Crece asociado a las raíces de coníferas, con las que establece micorrizas. Al madurar se oscurece y puede perder buena parte de ese aspecto tan vistoso.

La gutación también aparece en otros hongos. En ejemplares de Fomitopsis pinicola en crecimiento pueden observarse gotas transparentes, especialmente en condiciones favorables de humedad. Por tanto, no siempre hay colores espectaculares: algunas pasan fácilmente por simples gotas de agua. La salida de líquido se relaciona con la actividad fisiológica del hongo y suele observarse durante el crecimiento. La humedad ambiental facilita que las gotas permanezcan visibles. No obstante, no conviene atribuir una única función a todos los casos: los mecanismos y el papel de estas secreciones pueden variar y siguen planteando preguntas.

Su base es agua, pero llevan otras sustancias. En exudados de distintas especies se han identificado azúcares, ácidos orgánicos, aminoácidos, proteínas y compuestos del metabolismo secundario. Su composición depende del hongo y de las condiciones en las que crece: no todas las gotas son iguales.

Se han propuesto funciones como almacenar sustancias, mantener humedad o eliminar productos del metabolismo. Además, en algunos hongos se ha demostrado que los exudados contienen compuestos capaces de afectar a otros organismos.

Un ejemplo especialmente curioso procede de experimentos con Trichoderma guizhouense: produce gotas con peróxido de hidrógeno, el agua oxigenada, que contribuyen a dañar a otro hongo competidor. Esto no significa que las gotas rojas de Hydnellum tengan esa misma función.

Tampoco debemos confundirlas con el látex que liberan los lactarius al romperse sus tejidos. La gutación puede aparecer sobre una superficie intacta, sin que hayamos cortado ni dañado el ejemplar.

Por eso, decir que las setas simplemente «sudan el agua que les sobra» se queda corto. Una de esas pequeñas gotas puede contener toda una mezcla de sustancias implicadas en su relación con el entorno.


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