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lunes, 8 de octubre de 2007
LAS MACROLEPIOTAS
¿Quién no se ha quedado boquiabierto alguna vez al contemplar en mitad de una pradera una de estas espectaculares setazas?
Las macrolepiotas en general y M. procera en particular son una de las setas más agradecidas, ya que además de ser un bocado exquisito y abundante en proteinas de alta calidad ( casi un 50% ), no hay que dejarse los ojos para encontrarlas, porque pueden sobrepasar los 40 cm de altura y los 30 cm de diámetro del sombrero. Se trata de especies saprófitas muy cosmopolitas, son recolectadas en muchos países a lo largo y ancho del globo, incluso en África son un alivio para la escasez alimenticia tras la época de lluvias. Aún así, en muchos lugares la creencia popular ha llevado a desecharlas, no se muy bien la razón que se oculta tras este rechazo, quizás el haberse confundido en alguna ocasión con una lepiota de reducido tamaño, algunas de las cuales pueden ser mortales, o con M. venenata que es la única macrolepiota tóxica.
La confusión, para alguien con cierto bagaje, es imposible si lo que buscas es M. procera o M. mastoidea ya que ambas tienen la carne blanca e inmutable al corte. Algo más probable podría ser la confusión con la desaliñada M. rhacodes var hortensis cuya carne también adopta tonos rojizos que viran rápido al pardo, pero si nos fijamos en las escamas, en la M. venenata veremos que no son concéntricas y su aspecto general no es tan "desaliñado" y a menudo las escamas son estrelladas y aparecen sólo en la parte central del sombrero, aún así, la confusión es muy posible, ante la menor duda, no cogerla. No obstante he de decir que me ha sorprendido encontrar que para muchos autores la M. rhacodes es también tóxica o indigesta, no lo se, sólo se que yo y mi inseparable jk la hemos comido y nos ha sentado estupendamente, pero todos los estómagos no son iguales.
En cuanto al hábitat, al tratarse de saprófitos, los encontramos en cualquier sitio donde halla materia orgánica, desde prados con ganado hasta matorrales o bosques de cualquier tipo, en cuanto tiene la suficiente humedad, incluso tras las frugales tormentas estivales.
Yo este fin de semana vi 2 ejemplares que parecían sombrillas, en Ancares, lástima que estuvieran en sendas manos de una niña que se divertía con ellas, ante nuestra mirada atónita y no carente de cierta envidia insana. Nosotros por más que buscamos no encontramos ni una, en fin...queda mucho otoño. También comentar que se trata de una de las setas más apreciadas por los votantes de la encuesta y que personalmente es una de las más valoradas a nivel culinario. ¡Un saludo seteros!
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