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ReSetas: un cuaderno de cocina micológica
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martes, 6 de octubre de 2026

CUANDO EL BOSQUE ENCIENDE SUS LUCES

La bioluminiscencia es la capacidad de algunos seres vivos para producir luz mediante reacciones químicas. Las luciérnagas son el ejemplo más familiar, pero también brillan ciertas medusas, peces abisales y otros animales marinos. No se conocen plantas naturalmente bioluminiscentes pero también hay organismos mucho más sencillos como es el caso de ciertas bacterias como Aliivibrio fischeri, que vive asociada a ciertos calamares y les proporciona luz o también algunos dinoflagelados, organismos unicelulares del plancton que suelen agruparse entre las microalgas. Un ejemplo es Pyrocystis fusiformis. Pueden producir los destellos azulados que vemos de noche al romper las olas o agitarse el agua, llamativo fenómeno que puede observarse en costas gallegas conocido como mar de Ardora

¿Pero y qué pasa con los hongos?

Pues que también tiene sus propias luces. Algunos hongos emiten un resplandor verdoso que puede aparecer en las setas, en el micelio o en ambos. Nada de magia, aunque lo parezca: todo ocurre gracias a una pequeña maquinaria química.

A partir del ácido cafeico, el hongo fabrica una molécula llamada luciferina. Una enzima, la luciferasa, facilita su reacción con el oxígeno y parte de la energía liberada sale en forma de luz. Después, el sistema recicla los productos de la reacción.

Pero producir luz cuesta energía. ¿Qué ventaja podría tener? Una hipótesis propone que atrae insectos capaces de transportar esporas, favoreciendo la reproducción. Los experimentos con Neonothopanus gardneri apoyan esta posibilidad, especialmente en bosques donde circula poco viento. Sin embargo, otras especies no muestran esa atracción: todavía quedan preguntas por resolver.

Algunos protagonistas y sus escenarios:

  • Neonothopanus gardneri: bosques de palmeras del Brasil tropical; crece asociado a restos y bases de palmeras.

  • Mycena chlorophos: bosques húmedos de latitudes tropicales y subtropicales de Asia, incluidos bosques de bambú de Indonesia.

  • Omphalotus nidiformis: bosques y formaciones abiertas de eucaliptos australianos, también en latitudes templadas del hemisferio sur.

Como ejemplo nacional tenemos la seta del olivo (Omphalotus olearius). El Museu Balear de Ciències Naturals describe su luminiscencia en ejemplares frescos: un brillo tenue que solo se aprecia en oscuridad. Crece sobre raíces y madera de olivos, acebuches y otros árboles. También está Armillaria mellea: en este caso, la bioluminiscencia corresponde al micelio que coloniza la madera, no a las setas.

No imaginéis un bosque iluminado como una verbena: hablamos de brillos generalmente tenues, que requieren oscuridad para apreciarse. A veces, para descubrir algo extraordinario, basta con apagar la linterna.


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